Más de 1000 judokas abarrotaron el Würzburg – Silvia Domínguez. Antes incluso de que comenzara, ya se respiraba algo especial en el ambiente. El equipo de voluntarios se volcaba desde primera hora para que todo estuviera listo.
Poco a poco el pabellón fue llenándose de judogis blancos y nervios contenidos. Así comenzó el XI Campeonato Doryoku, una jornada que reunió a 1.023 judokas y que volvió a demostrar que el judo es mucho más que un deporte. Esta cifra convierte este torneo el de mayor participación en nuestro deporte en toda la comunidad y supera al de la edición del año pasado.




Vivimos una de esas jornadas que definen lo que es el Club Doryoku. El XI Campeonato Doryoku de Judo volvió a convertir el pabellón en un auténtico punto de encuentro para nuestra gran familia del Judo.
Más de 1000 judokas en esta edición
En total, 1.023 judokas participaron en esta edición del campeonato. Cada uno de ellos entró al tatami con un objetivo muy claro: demostrar todo lo que ha trabajado durante el año y dar un paso más en su camino dentro del Judo.

Pero este campeonato no es solo una competición. Es una jornada educativa y formativa donde el esfuerzo, la superación y el respeto tienen más valor que cualquier resultado. Sobre el tatami pudimos ver judokas concentrados, nerviosos, valientes… pero sobre todo orgullosos de mostrar lo que han aprendido.
Un gran equipo humano detrás del campeonato
Un evento de estas dimensiones con más de 1000 judokas, solo es posible gracias al trabajo de muchas personas. En esta edición contamos con 36 jueces, encargados de valorar el trabajo técnico de los judokas con rigor y profesionalidad.
A ellos se sumó un equipo impresionante de más de 150 voluntarios, que colaboraron tanto en los accesos al pabellón como en la organización de las diferentes pistas de competición. Su trabajo permitió que todo fluyera con orden y que las familias pudieran disfrutar de la jornada con tranquilidad.

El Campeonato Doryoku no sería posible sin esta red de personas que, de forma totalmente desinteresada, aportan su tiempo y su energía para que los judokas vivan una experiencia inolvidable.
El Club Doryoku quiere agradecer especialmente el apoyo del Ayuntamiento de Salamanca y el cariño recibido por parte de su concejala de deportes, Almudena Parres. Su cercanía, implicación y colaboración han sido fundamentales para poder organizar un evento de estas dimensiones y seguir impulsando el deporte y los valores del judo en la ciudad.

Exhibiciones que emocionaron al público
A lo largo de la mañana también pudimos disfrutar de espectaculares exhibiciones, que llenaron el pabellón de aplausos y emoción. Estas demostraciones mostraron diferentes facetas del Judo aportando un momento especial dentro del campeonato y sorprendiendo al público asistente.




Fueron, sin duda, uno de los momentos más celebrados de la jornada. Por un lado vivimos un encuentro muy emocionante entre nuestro equipo Senior y una representación del equipo alevín. Ademas, no faltó un año más la exhibición acrobática.
Un recuerdo para todos los judokas
Uno de los aspectos más especiales del Campeonato Doryoku es que todos los participantes reciben un regalo como recuerdo de la jornada. El esfuerzo siempre merece la pena y los nuestros recibieron una medalla, una comba, un cuaderno educativo…
Cada cinturón conseguido representa horas de entrenamiento, esfuerzo y constancia. Y cada judoka que salió del tatami lo hizo con la satisfacción de haber dado lo mejor de sí mismo.
Mucho más que un campeonato
El XI Campeonato Doryoku volvió a demostrar que el Judo es mucho más que un deporte. Es una escuela de vida donde se aprenden valores como el respeto, la disciplina, el trabajo en equipo y la superación personal.
Uno de los momentos más emotivos de la jornada fue el recuerdo a Irene Martín Ruano, nuestra pequeña judoka que nos dejó demasiado pronto. El campeonato quiso dedicarle un sencillo y sentido homenaje a ella y a su familia. Fue un momento de cariño para Irene, que sigue presente en la familia Doryoku.
Ver a más de mil judokas compartiendo tatami, acompañados por sus familias y apoyados por entrenadores y voluntarios, es la mejor prueba de que el Judo sigue creciendo y de que el Club Doryoku continúa siendo un lugar donde el deporte y los valores caminan siempre juntos.
Una vez más, gracias a todos los que lo hicisteis posible.
